Cuando pensamos en el apto físico, muchas veces lo asociamos únicamente a un requisito administrativo para el gimnasio, el colegio o una competencia. Sin embargo, más allá de la certificación médica, el apto físico puede convertirse en una valiosa herramienta de planificación y optimización del entrenamiento. No se trata solo de saber si “estás en condiciones" de hacer ejercicio, sino de comprender cómo responde tu cuerpo al esfuerzo y qué tipo de actividad es más adecuada para vos.